Sin dudas el tema de la semana es el cierre de Megaupload y la detención de 7 de sus ejecutivos más importantes. El operativo realizado por el FBI para terminar con las actividades del popular sitio fue el primer “acto de guerra” real entre los grupos a favor y en contra de los proyectos más controvertidos del momento: SOPA y PIPA.

Megaupload nació como un servicio de almacenamiento de archivos en la nube y poco a poco se convirtió en uno de los más populares de la red. Hasta el momento del cierre contaba con más de 1.000 millones de usuarios en todo el mundo y una estructura capaz de manipular hasta 25 petabytes de información.

Los encargados de Megaupload que se encuentran detenidos se enfrentan a múltiples cargos con sentencias nada delicadas: de 5 a 20 años de prisión. Particularmente, creo que las autoridades aplicarán todo el rigor de la ley sobre el sitio con el simple objetivo de mostrarle a los grupos anti-SOPA qué son capaces de hacer para “frenar la piratería”.

La verdad que el cierre de Megaupload genera sentimientos encontrados. Muchos usuarios que aprovechaban el servicio como hosting para archivos personales perdieron acceso a todo el material almacenado en línea, pero a la vez nos queda la sensación de que el final era sabido. El paso del tiempo convirtió a Megaupload en un servidor de material pirata y era imposible pensar que subsistiría así por siempre (por más que no hubiese ley SOPA de por medio).

No estoy de acuerdo en que las agencias federales norteamericanas tengan el poder de cerrar sitios web completos (al fin y al cabo por eso protestamos contra Stop Online Piracy Act), pero no hay que confundir el apoyo a una web libre con la exaltación a la piratería. En este caso creo que Megaupload es gran responsable de su propia muerte, sobre todo por una herramienta en particular: Megavideo.

En las últimas semanas las protestas contra SOPA han llevado a que muchas personas lleguen a extremos ideológicos que distorsionan el verdadero fin de las manifestaciones. Quienes estamos contra SOPA no pedimos que nos permitan piratear libremente, sino que se proteja a Internet de la censura y de la ignorancia de algunas compañías preocupadas solamente por los billetes verdes.

Muchas personas comparten contenidos piratas y escudan sus acciones detrás de la libertad de expresión, una conducta muy dañina que termina beneficiando a aquellos a favor de Stop Online Piracy Act. SOPA, PIPA y el cierre masivo de sitios no terminarán con la piratería; para ello es necesario que las partes involucradas pongan su granito de arena.

Las industrias del cine, la música, el software, los videojuegos y demás tienen que comprender que, si realmente quieren terminar con la piratería, no deben recurrir a SOPA sino a estrategias de mercado mejor planeadas. Reducir el precio de sus productos es un paso fundamental para acabar con la piratería, sobre todo en países del “tercer mundo” donde cualquier material original es prácticamente inaccesible por su alto costo.

Muchas veces las empresas apuestan a los precios altos y el ingreso inmediato de dinero, pero no se dan cuenta de que ofrecer productos asequibles (y de calidad) los beneficiará mucho más en el mediano y largo plazo. El público, por su parte, también tiene que dejar de apostar constantemente al “todo gratis” y mostrar predisposición para adoptar un modelo legal y económicamente accesible.

Esta es la simple opinión de un usuario que ha pasado gran parte de su vida ligado a la web y cree que el cambio es posible, sin necesidad de caer en la aprobación de leyes como SOPA y PIPA o en la utilización de compañías (Megaupload) como chivos expiatorios.