Google, la fuente de la obsecuencia

En las últimas horas hubo una noticia muy interesante dentro del marco tecnológico: Google será investigada por la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos por nuevas denuncias que hablan de maniobras contra la defensa de la competencia. En sí la noticia no sorprende tanto como el tono utilizado para comunicarla.
Esta no es la primera vez que los de Mountain View deben comparecer frente al mencionado organismo gubernamental, pero por algún motivo siempre han salido airosos de las denuncias. Y lo que más llama la atención es que cuando una situación como ésta se da en Google una buena parte de la prensa se horroriza de forma impactante.
Es cierto que Google es una gran corporación y cuenta con la innovación y el ingenio necesario como para brindar productos espectaculares, pero esto no significa que los californianos estén exentos de culpas y responsabilidades por las decisiones que toman. Todos disfrutamos de las excelentes herramientas que nos brinda la gente del buscador, pero tampoco hay que pensar que los de Mountain View son santos o inocentes.

Particularmente soy un usuario asiduo de diferentes herramientas de Google: Reader, Gmail, Docs, Calendar, etc., lo que no lleva a que me ciegue y no reconozca cuando la compañía comete un error.
Hace tiempo que los de Mountain View han perdido la esencia del lema “Don’t be evil” (“No seas malo”), y eso puede verse en varios puntos: la recopilación masiva de datos de navegación, la modificación de los resultados del navegador para beneficio de la firma y la lectura de los correos de Gmail para la colocación de publicidad específica, entre muchos otros.
Esto no hará que ninguno de nosotros deje de usar los servicios de Google (porque son gratis y de altísima calidad), pero hay que saber separar las cosas. Por un lado se puede apreciar cuando la firma presenta un producto útil y recomendable, pero tampoco podemos llegar al punto de defender en los medios todo lo que haga la corporación por el simple hecho de que es “amigable con los usuarios”.
Estoy seguro que si la Comisión Federal de Comercio pusiese a Microsoft en la mira no se verían reacciones similares a las que provoca la investigación sobre Google. Lo mejor que podemos hacer en un caso como este es muy sencillo: bajemos el tono de la obsecuencia y aprendamos a valorar lo bueno y a criticar lo que no está bien. Es simple y sería muy beneficioso, tanto para los usuarios como para la prensa.
